1. El salario que realmente se usa para calcular no siempre es el que aparece en tu recibo
La ley no calcula tus prestaciones sobre tu "salario mensual" a secas, sino sobre un salario integrado: tu cuota diaria más la parte proporcional de otras prestaciones que recibes de forma habitual (aguinaldo, prima vacacional y, en algunos casos, bonos, comisiones fijas, vales de despensa u otras percepciones). Si tú recibes prestaciones adicionales a las que la calculadora te pregunta, tu salario integrado real —y por lo tanto tu estimación— puede ser mayor al que arroja la herramienta.
2. Vacaciones ya generadas y no disfrutadas
La calculadora solo estima las vacaciones proporcionales al periodo en curso. Si tienes periodos vacacionales completos de años anteriores que no tomaste ni te fueron pagados, esos días también podrían corresponderte por separado.
3. La antigüedad exacta importa, no solo los años completos
Algunos conceptos —como la prima de antigüedad— se calculan sobre el tiempo total trabajado. Pequeñas diferencias en la fecha real de ingreso (por ejemplo, si tuviste un periodo de prueba o capacitación previo que no quedó documentado como parte de tu antigüedad) pueden cambiar el resultado.
4. Si te despidieron y hay litigio: los salarios vencidos
Cuando un despido se disputa ante el Tribunal Laboral y el patrón no logra acreditar la causa de la rescisión, la ley reconoce el derecho a los llamados salarios vencidos o caídos, generados desde la fecha del despido hasta por un periodo máximo determinado por la ley. Este concepto depende por completo de que exista un procedimiento legal y de cómo se resuelva, por lo que no está incluido en la estimación de la calculadora.
5. El tipo de contrato
La calculadora asume el escenario más común: una relación de trabajo por tiempo indeterminado. Si tu contrato es por tiempo u obra determinada, la fórmula para calcular la indemnización es distinta a la que usa la herramienta.
6. Documentación disponible
En la práctica, lo que se puede acreditar —recibos de nómina, contratos, mensajes, testigos— influye directamente en lo que finalmente se reconoce o se negocia. Dos personas con la misma antigüedad y el mismo salario pueden terminar con resultados distintos según qué tan sólida sea la evidencia de su caso.
En resumen: la calculadora es un punto de partida honesto, no una sentencia. Te ayuda a entender el orden de magnitud de tu caso antes de tomar decisiones importantes, como firmar un finiquito o aceptar una cantidad ofrecida por tu empleador.
¿Qué puedes hacer con esta información?
Si tu resultado te generó dudas, o si ya te ofrecieron una cantidad y no sabes si es justa, lo más seguro es revisar tu caso concreto con un abogado antes de firmar cualquier documento o aceptar un pago.