Por qué es obligatoria

Desde la reforma laboral de 2019, la ley establece que, antes de acudir al Tribunal Laboral, trabajadores y patrones deben pasar primero por el Centro de Conciliación que corresponda. Es un requisito para que tu demanda pueda presentarse después, no un trámite opcional.

¿Cómo se inicia?

Se presenta una solicitud de conciliación ante el Centro de Conciliación correspondiente, ya sea de forma presencial, por medios electrónicos, o con el apoyo de la PROFEDET (Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo), que puede orientarte y representarte de forma gratuita si eres trabajador.

Qué pasa en la audiencia de conciliación

El Centro cita a ambas partes a una audiencia. Ahí se intenta llegar a un acuerdo sobre lo que corresponde pagar o resolver. Si hay acuerdo, se firma un convenio que tiene fuerza legal. Si no hay acuerdo, se entrega una constancia de no conciliación, que es el documento que te permite presentar tu demanda ante el Tribunal Laboral.

Un error común: pensar que la conciliación es solo un trámite rápido y llegar sin haber revisado antes qué te corresponde realmente. Lo que aceptas o firmas en esa audiencia puede cerrar la puerta a reclamar más adelante.

¿Hay casos que no pasan por conciliación?

Sí. La ley exime de este paso a conflictos relacionados con discriminación laboral, acoso u hostigamiento sexual, prestaciones de seguridad social por riesgos de trabajo o maternidad, libertad sindical, y algunos otros supuestos específicos. En esos casos se puede acudir directamente a otras instancias.

¿Por qué conviene ir acompañado?

En la audiencia de conciliación se negocia directamente lo que podrías recibir. Ir con asesoría te ayuda a saber si la propuesta que te hacen corresponde a lo que la ley establece para tu caso, antes de firmar un convenio que normalmente ya no se puede modificar después.